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El Volcán Etna

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El Monte Etna se sitúa en el límite convergente entre la placa Africana y la placa Euroasiática. La subducción de la litosfera oceánica por debajo de Sicilia provoca la fusión parcial del manto a profundidades de entre 80 y 120 km. Este proceso genera magmas de composición basáltica que ascienden hacia la superficie aprovechando un sistema de fallas y fracturas en la corteza terrestre. Esta dinámica geológica mantiene activo al volcán desde hace al menos 500.000 años.

Contexto Tectónico y Geológico

El Monte Etna se encuentra en el contexto tectónico de la convergencia entre la placa Africana y la placa Euroasiática, en una región caracterizada por una compleja interacción entre procesos de convergencia, fallamiento y deformación de la corteza. El ascenso del magma hacia la superficie está favorecido por sistemas de fallas y fracturas que atraviesan la corteza bajo Sicilia.

El magmatismo del Etna es predominantemente basáltico y está relacionado con procesos de fusión parcial del manto y con la dinámica tectónica regional. La historia del sistema volcánico se remonta a varios cientos de miles de años, aunque el edificio volcánico actual es considerablemente más joven.

Estructura Interna y Sistema de Alimentación Magmática

La infografía muestra un corte transversal de la estructura geológica del edificio volcánico y de su sistema de alimentación magmática:

Estratigrafía y basamento: En profundidad se encuentra el basamento geológico de Sicilia, sobre el que se disponen unidades sedimentarias y volcánicas. Sobre ellas se han acumulado sucesivas coladas de lava, depósitos piroclásticos —como cenizas y lapilli— e intrusiones magmáticas, entre ellas diques y sills. Las erupciones más recientes han formado las capas superficiales del edificio volcánico.

Reservorios magmáticos: En lugar de una única cámara magmática perfectamente definida, el Etna presenta un sistema de almacenamiento de magma distribuido a diferentes profundidades. Estos reservorios permiten la acumulación y evolución del magma antes de su ascenso hacia la superficie.

Red de conductos:

  • Conducto central: Sistema de alimentación que conecta las zonas profundas de almacenamiento magmático con los cráteres somitales y permite el ascenso del magma durante los episodios eruptivos.
  • Conductos y fracturas laterales: El magma puede propagarse lateralmente a través de fracturas y zonas de debilidad de la corteza, originando erupciones en los flancos del volcán.
  • Diques: Intrusiones magmáticas tabulares que atraviesan las rocas preexistentes. Cuando alcanzan la superficie, pueden alimentar erupciones de flanco y formar nuevos centros eruptivos.

Funcionamiento y Dinámica Volcánica

Alimentación magmática: El aporte recurrente de magma basáltico explica la elevada frecuencia de la actividad eruptiva del Etna.

Crecimiento y remodelación: El edificio volcánico cambia continuamente debido a la acumulación de nuevas coladas de lava y depósitos piroclásticos, así como a procesos de erosión y movimientos gravitacionales.

Riesgos geológicos: Los principales peligros asociados al Etna incluyen las coladas de lava, la caída de cenizas y otros piroclastos, las explosiones y fuentes de lava, las emisiones de gases y, en determinadas zonas, los procesos de inestabilidad de los flancos.

Reporte de Erupción — Junio de 2025

Según los datos y boletines del INGV (Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia, Osservatorio Etneo), durante junio de 2025 el Etna presentó episodios de actividad eruptiva que incluyeron actividad estromboliana, fuentes de lava y emisión de cenizas.

Inicio: La actividad eruptiva se inició a comienzos de junio de 2025, con actividad localizada en el área de los cráteres somitales.

Fenomenología: Se observaron episodios de actividad estromboliana y fuentes de lava, acompañados por emisiones de material piroclástico y columnas de ceniza.

Coladas de lava: Durante los episodios eruptivos se produjeron coladas que descendieron por sectores de las laderas del volcán.

Evolución: La actividad fue disminuyendo posteriormente, aunque el comportamiento del volcán continuó siendo objeto de vigilancia mediante la red de monitorización del INGV.

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